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Graciana Goicoechandia – EL DESAFÍO DE ENSEÑAR EN LA ESCUELA DE HOY

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Se presentó en un exigente concurso y fue seleccionada como una de las mejores docentes del mundo. El reconocimiento incluyó un viaje desde su pueblo bonaerense de Las Flores, hacia Dubai, adonde asistió invitada por la Fundación Varkey, una entidad internacional dedicada a mejorar los estándares de la educación. Como profesora de Computación, Graciana Goicoechandia supo estimular a sus alumnos en el uso de nuevas tecnologías contando con muy pocos recursos. Por eso, el jurado que la seleccionó valoró su creatividad y su aporte extraordinario a la profesión. Aquí, el perfil de esta docente argentina inquieta que invita a vencer las barreras ante las nuevas herramientas de la tecnología y la comunicación.

Graciana Goicoechandia es profesora de Computación y directora de la Escuela Dante Alighieri del pueblo bonaerense de Las Flores. Desde hace un año trascendió al ámbito de su escuela porque fue elegida como una de las 50 mejores docentes del mundo. La Fundación Varkey, una entidad internacional que distingue a los maestros que hacen aportes extraordinarios a su profesión, la seleccionó entre 8 mil docentes de 148 países. Ella e Inés Bulacio, maestra en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, fueron las dos argentinas nominadas al Global Teacher Prize, un premio equivalente a un Nobel de la Educación, que se entregó finalmente en marzo de este año a la palestina Hanan Al Hroub en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). Desde la postulación de la maestra de Las Flores, los vecinos de ese pueblo, ubicado a 187 kilómetros de Buenos Aires, la consultan por la calle, cuando hace las compras, la aplauden cuando entra a un restaurant. En realidad, la conocen bien. Ella instruyó a gran parte de los chicos del pueblo, a sus padres y a sus abuelos con conocimientos sobre nuevas tecnologías. En la escuela, enseñó computación aún cuando el establecimiento no contaba con teléfono ni ordenador. Con su estímulo, ya en 1997 sus alumnos fueron finalistas de las primeras Olimpíadas nacionales de internet.

Sus alumnos y ex alumnos se contactan con ella en la escuela o por las redes sociales.

“La verdad es que estoy super feliz porque tuve la oportunidad de ser su alumno. Así que Graciana te mando un beso enorme y todo el apoyo para vos”, le dice un chico llamado Justo en un videito grabado y subido a Twitter. “Graciana fue mi profesora hace 13 años y le mando toda la suerte desde el corazón de Vaca Muerta”,  agrega en otro video Flor, una ingeniera química nacida en Las Flores que hoy es jefa de perforación en YPF.

Su Facebook y su Twitter reflejan la revolución que causó en su vida que la nominaran como una de las mejores maestras del mundo. Además de los mensajes de sus alumnos y artículos educativos de su interés, ella subió fotos de su ciudad, de su escuela, de su visita a la Casa Rosada, de su experiencia en Dubai; y de Lili, a quien describe como “la directora que confió en mí desde el primer momento”.

Graciana viene de ver un espectáculo de circo en su ciudad y recibe a la Revista COLEGIO con una amplia sonrisa que es algo así como su marca registrada. Enseguida habla de sus alumnos. Dice que mantiene una comunicación fluida con ellos  por las redes sociales porque “es el camino que están usando los jóvenes para comunicarse entre ellos”.

-Fuiste reconocida entre miles de docentes. ¿Cómo plantea una de las mejores maestras del mundo la interacción con sus alumnos?

Estamos comunicados dentro y fuera de la escuela. Cuando entro al aula lo primero que les digo es: usen las aplicaciones para cualquier cosa que me quieran preguntar vinculada a la escuela y con seriedad. Si es para hacer cargadas, olvídense. Mientras lo puedan hacer de manera responsable, contáctenme. Y lo tenemos como una herramienta de enseñanza. Hoy  ya no es necesario que el chico me presente en su hora de clase un trabajo práctico. Sabe que me puede mandar el link por mail y ganamos tiempo los dos porque si yo encuentro alguna corrección para hacer, se la voy dando sobre la marcha al chico y cuando él hace su presentación ya sabe que está bien. Es un recurso excelente. Todas las novedades que se van dando desde la escuela, entre otras vías, las informamos por whatsapp. También, les recuerdo que tienen que llevar un determinado permiso o material. Después, también pasan otras cosas. Gracias a las redes, por ejemplo, un día me contactaron porque necesitaban la bandera del curso para un evento y nos encontramos más tarde en la escuela.

¿Qué límite se ponen?

La inspectora nos ha pedido que no contestemos a los papás de temas pedagógicos de los alumnos y no lo hacemos. Lo manejamos dentro de la escuela. Pero, a veces, tenemos consultas atípicas, como nos pasó por una alumna que estaba internada en Buenos Aires. La  forma de comunicarnos era por whatsapp y yo no le podía  decir a la madre que interviniera de otra manera. Igual, los  chicos son muy conscientes y los padres también. No te preguntan cualquier cosa por las redes sociales.

¿Poder comunicarte de esta manera genera un código con los chicos? ¿Podés potenciar los aprendizajes?

Sí. No podría volver atrás. Para mí es una ventaja y creo que estamos todos los profesores, sobre todo los más jóvenes, mucho más flexibles a eso y lo tomamos como una herramienta. Los chicos aun no han tomado dimensión de lo que es esto. Yo les digo que vencimos las fronteras del aula, que ya no están dentro de cuatro paredes, que esta herramienta los va a hacer trascender.

Lo que te ocurrió con la nominación podría ser tomado como un ejemplo de ese aprovechamiento de la tecnología.

Sí, porque si yo no hubiera visto las bases de Facebook para el concurso cuando las vi y no decidía incluirme, mostrar mi trabajo y estar comunicada con otros docentes del mundo, tal vez no me hubiera postulado. Sin la tecnología no lo hubiese podido hacer. Entonces, quiero que mi experiencia les sirva, tal vez, de estímulo para hacer muchas cosas. No solamente subir una foto a Instagram, que veo que muchos de los chicos están usando eso y nada más. La crítica que por ahí hago para con los chicos es que, en general, no veo que estén usando de manera muy  inteligente las redes sociales. Me dicen: Facebook me aburre. Yo les respondo que no les puede aburrir cuando hay un mundo de cosas para descubrir. Van a lo inmediato y si les lleva un poco más de tiempo o tienen una tarea extra es como que ya eso lo evitan. Yo trato de orientarlos con el uso responsable. Hoy me mandó un chico por whatsapp la captura de una pantalla de un programa de la tele en el que hablaban de grooming,  con un texto en el que decía que se sintió bien e informado porque todo lo que comentaban ya lo habíamos visto en clase. Eso está bueno porque ven que manejamos contenidos actuales.

¿Y ellos se enganchan con esos contenidos?

Sí. Para hacer el trabajo de fin de año les pedí un video y cuando terminaron de presentarlo con todos los temas que habíamos desarrollado a lo largo del año me preguntaron si lo podían subir a YouTube. Yo les respondí: por supuesto es material de ustedes. Sepan que si lo suben lo va a ver todo el mundo y van a correr críticas también, pero en ese sentido les encantó la propuesta y están trabajando en eso.

¿Qué  te cambió la nominación, qué universo te abrió?

Impensable. Hoy estoy estudiando inglés e italiano por la necesidad imperiosa de comunicarme.  Fue un antes y después de la nominación. Jamás pensé que esto me iba a suceder. El año que viene en el  manual Santillana va a salir una de las notas que nos hicieron como material de artículos  periodísticos. Eso es un orgullo porque permanece en el tiempo. Hace unos  días estuve en el Foro de calidad educativa y tuve posibilidad de que uno de mis alumnos hablara adelante de 500 personas sobre su situación como estudiante.  ¿Qué es lo que vale la pena aprender? ¿qué es lo que les gusta?, ¿qué es lo que más quieren de los profesores?, ¿qué es lo que más les aburre?

Nosotras estuvimos trabajando en un documento conjunto con otros maestros nominados. La  consigna era plantear propuestas sobre como convertir a los alumnos en ciudadanos globales. Después de ese trabajo, seguimos muy ligados. Hemos quedado los finalistas de 2015 y de este año en permanente comunicación.

¿Qué les dirías a los maestros que no arrancan con la tecnología? A aquellos que les cuesta decidirse pero quieren involucrarse con los chicos desde las redes.

G- Que es la herramienta de hoy y que va a ser la del futuro. Que eso no compite con los libros, pero que por favor se vayan involucrando con ellos, que no le teman. Los chicos siempre vienen y te aportan novedades. El otro día me corrió una de las chicas para decirme que si yo ponía una fórmula en el celular y entraba a un determinado software podía resolver una ecuación. Estoy segura de que, si se lo proponen, los adolescentes van a acompañar en enseñarnos a nosotros los adultos a usar las herramientas. Y los docentes tendremos la tarea de capacitarnos y guiarlos.

Nota: María Julia Mastromarino

DESTACADOS:

Graciana enseguida habla de sus alumnos. Dice que mantiene una comunicación fluida con ellos  por las redes sociales porque “es el camino que están usando los jóvenes para comunicarse entre ellos”.

“Los chicos me dicen: Facebook me aburre. Yo les respondo que no les puede aburrir cuando hay un mundo de cosas para descubrir. Van a lo inmediato y si les lleva un poco más de tiempo o tienen una tarea extra es como que ya eso lo evitan. Yo trato de orientarlos con el uso responsable”

CV

La profesora Graciana Mabel Goicoechandia, fue una de las 50 postulantes al Global Teacher Prize, el premio internacional que busca reconocer a los docentes más destacados a nivel global.

Se recibió como Analista de Sistemas pero pronto descubrió su verdadera vocación en la docencia, trabajo que ha ejercido durante 25 años. Actualmente se desempeña como directora y profesora en la Escuela Bilingüe “Dante Alighieri” de Las Flores, provincia de Buenos Aires.

En 1997 participó en la primera edición de las “Olimpiadas Nacionales de contenidos educativos en Internet” cuando todavía no contaban con ese servicio. Desde el INET, se les proveyó internet a través de una línea telefónica junto con capacitaciones en desarrollo de contenidos y conceptos básicos de Diseño Gráfico. En el mismo certamen, en el año 2015 obtuvo el tercer puesto junto a sus estudiantes con el proyecto “La vuelta al mundo, ¿en cuántos grados?”, que analiza la teoría de los 6 grados de separación  y cómo las nuevas tecnologías acortan esa distancia entre personas de distintas partes del mundo.